Un animal carroñero, como el buitre, es capaz de escarbar en las vísceras de los animales muertos a lo largo de varios días.

Cuando una criatura muere, su protección natural, fracasan y comienzan a ser devorado por bacterias descomponedores en solo 5 minutos. Para no ser comidos por carnívoros más grandes, algunos de estos microorganismos producen toxinas como el ántrax y botulina, que en pequeñas dosis son fatales para la mayoría de animales. Entonces, ¿cómo es que un animal carroñero no se enferma al consumir esta carne?

Un animal carroñero, como el cóndor, buitre, la hiena o el mapache, es capaz de escarbar en las entrañas de los animales muertos a lo largo de varios días. Su manjar está precisamente en aquellos elementos mortales para otros animales. Pero es interesante que, el control de calidad es una de las primeras líneas de defensa.

Los lobos y los zorros eran conocidos por dejar pasar cadáveres de renos enfermos a favor de las presas de los muertos de otros predadores, aunque no es muy claro aún cómo pueden distinguir la diferencia. Y, a pesar de su reputación, hienas moteadas prefieren comer carne fresca, minimizando su contacto con microbios. Pero es que solo se puede encontrar carne es muy podrida.

Buitres y escarabajos carroñeros prefieren alimentarse de la carroña podrida porque es más fácil de encontrar. Este alimento es fácil de detectar, comer y protección. Para evitar que les 'caiga mal', los escarabajos rocían los cuerpos de baba de antimicrobianos antes de empezar el 'almuerzo'. Pero los buitres luchan por microorganismos nocivos con su ácido estomacal diez veces más ácidico que el humano, tan fuerte como para causar la corrosión del acero.

A pesar de estos métodos descritos, hay patógenos como el botulismo y tétano que logran sobrevivir.

Evolución

Se desconoce cómo los buitres sobrevivieron a sus primeras exposiciones tóxicas, pero la ciencia explica que con cada encuentro, sus sistemas inmunes producen más anticuerpos creando así una resistencia bastante fuerte contra las toxinas.


Socializar también es otro impulso inmunológico para los carroñeros. Por ejemplo, hienas y leones frecuentemente comparten pequeñas dosis de microbios para el embarazo, la alimentación y competir con los demás. Este acto, probablemente, haya ayudado a desarrollar la inmunidad grupal a toxinas como el ántrax.


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