Ilustración de María la Judía de Sumbola aureae mensae duodecim nationum (Símbolos de la mesa dorada de las 12 naciones), 1617, del alquimista alemán Michael Maier.

Siglo I a. C.

Una de las grandes ciudades del mundo antiguo fundada por Alejandro Magno en la costa mediterránea de Egipto, Alejandría, se convirtió en el principal punto de encuentro entre las enseñanzas mágicas y religiosas de los egipcios y de las filosofías e iniciaciones griegas. Del burbujeante caldero de tradiciones que resultaron de la mezcla, salieron los elementos fundamentales del ocultismo occidental, entre ellos la alquimia.

La alquimia era (y es) mucho más que el intento de convertir metales en oro. Para un alquimista, todas las cosas materiales maduran hasta la perfección a no ser que algo se cruce en su camino. La misión del alquimista es eliminar los obstáculos que impiden a las cosas materiales obtener la perfección. Para los metales, esta perfección es el oro; para el cuerpo humano, la salud; para el espíritu, la unión con lo divino; y todas estas y muchas más son objetivos apropiados para el trabajo alquímico.

Para permitir a las sustancias materiales alcanzar la perfección, se necesitan ciertos aparatos de laboratorio. Algunos de los dispositivos más importantes los inventó en el siglo I a.C. una alquimista judía llamada Miriam.

Se conoce muy poco sobre la vida de María la Judía, ya que normalmente aparece en escritos alquímicos posteriores. Que fue una inventora brillante está claro por los aparatos que creó. Uno de ellos, el kerotakis, permitía a los metales estar expuestos a vapores corrosivos sin que estos llegaran a los pulmones del alquimista. Otro, un alambique con tres bocas a diferentes alturas fue el primer equipamiento para la destilación fraccionada.

Su creación más famosa, sin embargo, fue el balneum Mariae, "el baño María", el doble calentador. Lo inventó para proveer de un calor regular y constante a los procesos alquímicos; los chefs lo utilizan hoy en día para cocinar delicadas salsas sin quemarlas.


Véase también:
  • Zósimo de Panópolis (c. 300) 


Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

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