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Estatua del filósofo errante, comúnmente asociado con Apolonio de Tiana de los siglos II o III, en el Museo Arqueológico Heraklion en Grecia


Poco se conoce con seguridad acerca del más famoso mago del mundo romano. La biografía de Apolonio de Tiana (c. 15 -c. 100 d. C.) la escribió el autor griego Filóstrato más de un siglo después de su muerte y, como los biógrafos de aquel otro realizador de milagros del siglo I Jesús de Nazaret, llenó el relato de fascinantes historias, pero no se preocupó de incluir muchos detalles históricos.

Nació en la ciudad de Tiana, situada en el actual sur de Turquía. En su adolescencia estuvo muy influenciado por las enseñanzas de Pitágoras y decidió convertirse en discípulo de la Hermandad Pitagórica. El hecho de que no existiera ya la hermandad no fue un obstáculo para él; Apolonio se impuso las mismas disciplinas y austeridades que le hubiera impuesto Pitágoras, incluido el voto de silencio durante cinco años.

Más tarde se embarcó en viajes a través del mundo romano buscando sabiduría, y si creemos a Filóstrato, incluso atravesó el Imperio Persa y llegó hasta la India para estudiar con sus sabios. Durante este tiempo, su reputación como hombre santo creció. Como Jesús de Nazaret, era sobre todo conocido por curar a los enfermos y expulsar a los demonios, y se dice que resucitó a una niña. Cuando un rival celoso le trajo problemas con el gobierno romano, fue a Roma a defenderse ante los tribunales imperiales, fue absuelto y desapareció súbitamente de la sala. Ese mismo día se le vio en otra ciudad a kilómetros de distancia. A diferencia de su equivalente parcial de Judea, Apolonio murió de viejo. Durante siglos, talismanes basados en sus diseños se utilizaron como protección frente a naufragios, plagas y bestias peligrosas, pero no se fundó ninguna religión en su nombre.


Véase también:


  Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

Por mucho tiempo se ha asegurado que el agua fría es benéfica para la salud y la caliente no es muy recomendable, pero un nuevo hallazgo podría invertir dicha afirmación...

Investigadores de la Universidad de Loughborough, Reino Unido, afirman que al bañarnos con agua caliente quemamos las mismas calorías (140 en promedio) que al correr, ambas actividades durante treinta minutos.

Además, Steve Faulkner, quien encabezó la investigación, asegura que una ducha caliente también ayuda a prevenir la diabetes tipo 2, pues regula los niveles de azúcar en la sangre; así como a mantener bajo control la presión arterial y mejorar el sistema inmune.

De acuerdo con lo anterior: baño de agua caliente, combinado con ejercicio regular y dieta balanceada podría convertirse en una buena tercia para mantenernos en forma y saludables.
Detalle de la estela rúnica Røk en Røk, Östergötalnd, Suecia. Desde principios del siglo IX hasta nuestros días, muestra la inscripción rúnica más antigua en piedra y está considerada como el nacimiento de la literatura sueca.

c. Siglo I

Se que pendí nueve noches enteras
del árbol que mece el viento;
herido de lanza y a Odín ofrecido
- yo a mí mismo -,
de aquel árbol del que nadie sabe
dónde arrancan sus raíces.

En estos versos, parte del antiguo poema nórdico Havamal (Discursos del Altísimo), el dios Odín describe el acto de autosacrificio por el cual consiguió las runas, el alfabeto mágico de los pueblos germánicos. Durante más de mil años, los descendientes de estas tribus de Europa Central, Escandinavia y Bretaña usaban las angulares y duras letras rúnicas con propósitos mágicos, religiosos y también prácticos.

Los historiadores, que tienen que depender de registros escritos y evidencias arqueológicas más que en las palabras de deidades paganas, han estimado el origen de las runas en el actual sur de Alemania en un tiempo anterior al año 50 d. C., fecha de la primera inscripción rúnica conocida. Una vez que se inventó, rápidamente tomó un importante papel simbólico, espiritual y mágico, y mantuvo estos roles a través de las migraciones que siguieron al colapso de Roma y la larga y oscura edad que le sucedió.

Los alfabetos rúnicos se llamaban futkark o futhorcs por las seis primeras runas, que correspondían con los sonidos f, u, th, a u o, r, y c o k. La versión más antigua de las runas el futkark antiguo, tenía veinticuatro letras; el futkark joven de los tiempos vikingos tenía solo dieciséis, y los pueblos anglosajones que se asentaron en Inglaterra tras la caída del Imperio romano crearon el futhorc de veintinueve o treintaitrés letras.

Con la llegada del cristianismo, las runas dejaron de usarse junto con el resto de las tradiciones paganas nórdicas y germánicas. Esto cambió radicalmente en el siglo XVII, con el resurgimiento moderno.


Véase también:
  • Johannes Bureus interpreta las runas (1611)
  • La visión de las runas de Guido von List (1902)
  • El libro de las runas de Ralph Blum (1983)


  Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.
Druidas, o sacerdotes británicos, del litógrafo alemán Joseph Martin Kronheim (1810 - 1896). Lámina a color de su libro de 1868 Imágenes de la historia de Inglaterra.

57 d. C.

Cuando los griegos y romanos llegaron a las naciones celtas de las Galias (actual Francia), Bretaña e Irlanda, encontraron una casta de eruditos y sabios conocidos como druidas. El término probablemente significaba algo así como "los sabios del roble" pero nadie lo sabe con seguridad; este es uno de los muchos misterios que rodean a los antiguos druidas.

En un principio, la gente culta de Grecia y Roma estaban fascinados por los druidas y les dieron el mismo estatus que los norteamericanos dieron en el siglo XX a los gurús de la India. Eso cambió cuando los romanos se propusieron conquistar las tierras celtas. En el 121 a. C., los romanos ocuparon parte de la Galia meridional; entre los años 58 y 51 a. C., Julio César conquistó el resto de la Galia y llevó a cabo dos incursiones en Bretaña; en el año 43 d. C., se produjo la invasión de Gran Bretaña y para el año 48 todo lo que es actualmente Inglaterra y partes de Escocia y Gales estaban sometidas por los ejércitos romanos.

Los druidas jugaron un importante papel en la resistencia, ayudando a levantar el ánimo de los defensores y a coordinar acciones militares entre las diferentes tribus. Como respuesta, Roma se propuso exterminarlos. Los edictos romanos convirtieron a los druidas galos en proscritos tan pronto como se completó la conquista de Julio César, y en Bretaña se sucedió la destrucción de sus lugares sagrados.

El golpe final vino en el año 57 cuando un batallón romano cruzó el estrecho entre el norte de Gales y la isla de Anglesey, un lugar sagrado que se había convertido en el último refugio de los sitiados. La victoria romana fue sucedida por una masacre general. A partir de entonces los druidas permanecieron solo en Irlanda, Escocia y en el montañoso país de Gales hasta que los misioneros cristianos penetraron donde no habían podido las regiones romanas.


Véase también:
  •  Los druidas celebran el equinoccio de otoño (1798)


 Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

33 d. C.

Según sus cuatros biógrafos oficiales y la fe de veinte siglos de devotos creyentes, Yeshua nin Maryam, ahora más conocido como Jesucristo, era el hijo de Dios nacido de una virgen judía, realizaba milagros y murió en la cruz para redimir a la humanidad. Esta creencia está tan profundamente enraizada en las culturas occidentales que puede chocarnos que, tras su muerte, multitud de romanos interpretan a Jesús de una manera diferente: como un mago.

La literatura judía del siglo I le llama Jesús Ben Pantera, el hijo ilegítimo de un soldado romano y una mujer judía, que fue a Egipto como trabajador inmigrante, aprendió magia allí y atrajo a una serie de seguidores tras su retorno a Judea. Una historia idéntica aparece en los fragmentos supervivientes de la obra del filósofo pagano Celso Contra los cristianos. Muchos de los primeros cristianos mencionaron diversas versiones de esta creencia, ya que era uno de los principales argumentos contra los que tenían que luchar.

Otros magos aparentemente compartían la misma opinión; el nombre de Jesús aparece temprano y a menudo en amuletos y libros de encantamientos como un sortilegio para invocar espíritus, y dos de las tres representaciones más antiguas de la crucifixión están en amuletos mágicos, rodeados de misteriosos hechizos.

Esta narración (que Jesús de Nazaret era un brujo judío cuyos seguidores le redefinieron como un dios tras su muerte) fue algo con lo que tuvo que luchar el recién nacido cristianismo. De hecho, esta creencia seguramente jugó un papel importante en el miedo y odio con que el cristianismo dominante ha visto al ocultismo desde entonces.


Véase también:
  • Apolonio de Tiana (Siglo I)
  • Basílides de Alejandría (c. 120)


Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.
Ilustración de María la Judía de Sumbola aureae mensae duodecim nationum (Símbolos de la mesa dorada de las 12 naciones), 1617, del alquimista alemán Michael Maier.

Siglo I a. C.

Una de las grandes ciudades del mundo antiguo fundada por Alejandro Magno en la costa mediterránea de Egipto, Alejandría, se convirtió en el principal punto de encuentro entre las enseñanzas mágicas y religiosas de los egipcios y de las filosofías e iniciaciones griegas. Del burbujeante caldero de tradiciones que resultaron de la mezcla, salieron los elementos fundamentales del ocultismo occidental, entre ellos la alquimia.

La alquimia era (y es) mucho más que el intento de convertir metales en oro. Para un alquimista, todas las cosas materiales maduran hasta la perfección a no ser que algo se cruce en su camino. La misión del alquimista es eliminar los obstáculos que impiden a las cosas materiales obtener la perfección. Para los metales, esta perfección es el oro; para el cuerpo humano, la salud; para el espíritu, la unión con lo divino; y todas estas y muchas más son objetivos apropiados para el trabajo alquímico.

Para permitir a las sustancias materiales alcanzar la perfección, se necesitan ciertos aparatos de laboratorio. Algunos de los dispositivos más importantes los inventó en el siglo I a.C. una alquimista judía llamada Miriam.

Se conoce muy poco sobre la vida de María la Judía, ya que normalmente aparece en escritos alquímicos posteriores. Que fue una inventora brillante está claro por los aparatos que creó. Uno de ellos, el kerotakis, permitía a los metales estar expuestos a vapores corrosivos sin que estos llegaran a los pulmones del alquimista. Otro, un alambique con tres bocas a diferentes alturas fue el primer equipamiento para la destilación fraccionada.

Su creación más famosa, sin embargo, fue el balneum Mariae, "el baño María", el doble calentador. Lo inventó para proveer de un calor regular y constante a los procesos alquímicos; los chefs lo utilizan hoy en día para cocinar delicadas salsas sin quemarlas.


Véase también:
  • Zósimo de Panópolis (c. 300) 


Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

De acuerdo con el feng shui (el arte y la ciencia de la organización y diseño de entornos, para mejorar el flujo de la energía y generar un ambiente armónico), el desorden puede afectar la armonía de tu hogar.

El desorden es un indicio de que algo no anda bien con tus emociones; refleja desorden en tu mundo interior, confusión, falta de estructuración y de definiciones. Y tiene diferentes significados, según el lugar de la casa donde se presente.

Cocina: Hace referencia a una persona algo frágil o inconforme con su situación general actual.

Debajo de los muebles: Este tipo de desorden indica que le das mucha importancia a la opinión de los demás sobre ti, tu vida y tus acciones.

Detrás de las puertas: Es una expresión del miedo a ser rechazado por los demás y, también, de la sensación de ser vigilado.

Entrada de la casa: Indica un profundo temor a relacionarte con otras personas, debido a la inseguridad.

Escritorio o lugar de trabajo: Es un indicio de miedos y frustraciones, falta de seguridad propia y falta de control sobre decisiones futuras importantes.

Pasillos: Significa miedo a expresarte claramente para decir lo que piensas y deseas.

Patio: Implica temor a lo nuevo y falta de habilidad para actualizarte.

Roperos y cajones: Refleja dificultad para manejar tus sentimientos y emociones más profundos.

Sala: Es el lugar donde se recibe a los invitados, así que refleja inseguridad en tus relaciones y miedo al rechazo.

Sobre la mesa: Los objetos amontonados encima de ella suelen mostrar sofocación por las exigencias del hogar y la familia.

En todos lados: Cuando tu casa en general luce desordenada, indica ira retenida y apatía por la vida en general.


Por otro lado, el tipo de cosas que acumulas en tu desorden también tienen un significado.

Acumular cosas nuevas o que has usado muy poco indica que sueles hacer demasiadas cosas a la vez, no te enfocas por completo en ninguna y las dejas inconclusas. Organizar este tipo de desorden te ayuda a ser una persona más centrada y efectiva en tu vida diaria.

Acumular cosas viejas, como objetos de tu infancia, objetos que pertenecían a generaciones previas de tu familia o que no has usado en mucho tiempo, es reflejo de que vives en una añoranza del pasado y que éste domina tu presente. Esto te impide avanzar y evita que nuevas oportunidades y personas entren en tu vida.


A continuación presentamos el extracto de uno de los capítulos del libro Iniciación Rosacruz, que expone qué es la iniciación desde la perspectiva de esta escuela esotérica.

Con el término iniciación se suele hacer referencia al comienzo de algo, al que se inicia en algo. Ya sea un oficio, deporte o cualquier otra actividad, siendo normal pasar por ese proceso de aprendizaje básico al principiar en cualquier actividad. Etimológicamente, iniciación proviene del latín intiare, que significa, como ya comentamos, comenzar y emprender, pero también entrar. Así, desde la perspectiva de la que aquí tratamos, nos referimos más bien al que entra, penetra. Siempre en relación a lo intimo, a lo espiritual, a lo interno. Mas no se desecha el significado de iniciar, comenzar, pues el candidato está realmente empezando en su camino espiritual.

Paralelamente a la historia de las escuelas de misterios, tal como la hemos descrito, existe la de la Iniciación. Además, ésta ha evolucionado conforme a las necesidades del ser humano. El cual, ha ido configurando su anatomía biológica y oculta a lo largo de un proceso en el que incorporaba los elementos necesarios para la evolución de la conciencia.

La Iniciación fue solamente posible a aquellos escogidos que iban adelantándose a la mayoría, eran colocados en grupos y recibían instrucciones especiales, que los clasificaban como líderes del resto de la humanidad, que seguía un desenvolvimiento más lento. El método de agrupar a los más capaces tenía la finalidad, también, de hacer posible producir entre ellos cuerpos más sensibles, dentro de condiciones espirituales estrictas, con una alimentación especial y otros hábitos enfocados a lograr dicha sensibilización.

Según narra la tradición, en la más remota antigüedad los candidatos a la iniciación sufrían una serie de pruebas severas, en las que gracias a un conjunto de técnicas, así como a las capacidades de los sacerdotes que oficiaban las ceremonias, producían unos cambios en su estructura anímica. Durante estas complejas ceremonias, los oficiantes lograban separar del cuerpo denso del candidato sus tres cuerpos sutiles, el vital, de deseos y su última adquisición, la mente. Luego de separarlos, los conducían a los templos internos, donde recibían instrucción e iniciaciones. Además, cuando se encontraban viajando con su alma, eran guiados y conducidos por otros seres que allí se encontraban. En algunos casos por sacerdotes que también viajaban con su alma, así como maestros, encarnados o desencarnados, y en ocasiones por seres angélicos cuya misión era la de guiar la evolución humana.

Bien, lo importante y lo difícil de ese proceso iniciático no era el hecho de separar el cuerpo denso del resto de cuerpos, sino volverlos a unir sin perjuicio o deterioro físico o psicológico para el individuo. Esto era posible, además de por las dotes y capacidades de los sacerdotes, por el hecho de que en esos tiempos los cuerpos internos no estaban tan unidos al cuerpo denso. Especialmente éste último y el vital no tenían una conexión tan fuerte como la que mantienen en el ser humano actual. De hecho, un proceso iniciático similar causaría graves consecuencias, probablemente irreversibles, en el sistema nervioso de cualquier persona en la actualidad. Quizá los individuos de algunos grupos tribales podrían soportarlo. De hecho, varios de los ritos iniciáticos de tribus de la Amazonía y Oceanía van en una dirección parecida, aunque no igual, pues, dicha configuración ya no se encuentra en el ser humano adulto actual, salvo en los menores de nueve años.

La iniciación representa un proceso de evolucionar más rápido que el de la mayoría de la población, es un proceso activo, no pasivo. Es como coger un atajo para llegar más rápido a una meta. Solo que este atajo es un camino más difícil que el tradicional, pero que nos lleva antes a nuestro destino. Los ejercicios ocultos serian como un entrenamiento que permitiría sortear los peligros y dificultades de este atajo. Siguiendo este otro camino, se llega antes que los que siguen el camino seguro. Esto nos permite, una vez llegados a la meta de la autorrealización, volver atrás, para ayudar a otros a que tomen ese camino alternativo, el de la Iniciación.

Sin embargo, tenemos que recordar que la iniciación a la que hacemos referencia no tiene relación con las cere­monias que algunas organizaciones dispensan a sus miem­bros o futuros miembros. Éstas son un rito de paso, que produce algún tipo de impacto en el que la recibe y le sirve para vincularse emocionalmente con el grupo que se la realiza. La psicología académica y sobre todo la antropología social han estudiado los ritos de paso e iniciaciones de diferentes grupos humanos. Estos ritos de paso sirven a los individuos para marcar su madurez psicobiológica, su relación con la sociedad en la que vive y/o acceder a algún grupo o gremio. Es posible que muchos de estos ritos provengan de las iniciaciones que en el pasado impartían las escuelas esotéricas, gremios o religiones mistéricas. Pero hay que indicar que no tienen nada que ver con lo que aquí se está hablando. Estas ceremonias tienen su utilidad en los ámbitos descritos, y seguramente otros más, pero no representan para nada la Iniciación que recibe el ser humano en los mundos internos.

Lo aquí tratado es la Iniciación del alma, que se recibe por los méritos obtenidos. Y ésta no se obtiene por pertenecer a una organización, pagar alguna cantidad o por algún otro medio. Menos aún se dan en este mundo físico, únicamente en los templos que las Escuelas de Misterios tienen en los mundos internos. En ese lugar estamos, por así decirlo, desnudos. Nuestra realidad, lo que somos, es evidente para los seres superiores que allí habitan. Por lo que no otorgarán estas iniciaciones a quienes no las merecen.
En este fresco del año 30 a.C. - parte de la colección del Museo Británico - Baco, el dios del vino, vierte vino a una pantera mientras Sileno toca la lira. El vino jugó un papel muy importante en la iniciación de los miembros en el cultode los Misterior báquicos.

186 a. C.

La intolerancia religiosa era poco común en los tiempos antiguos. La gente creía en muchos dioses y diosas y raramente se ofendían si sus vecinos rezaban a otros diferentes. Esta tolerancia, sin embargo, terminaba rápidamente si un movimiento religioso se veía envuelto en crímenes o participaban en política.

Esto es lo que le pasó al culto de los Misterios báquicos en el 186 a. C. en la antigua Roma. Llegó a Italia a finales del siglo III a. C. y se extendió por Roma poco después. Originalmente solo admitía mujeres, sus rituales eran a la luz del día y no hacían nada inapropiado. La tercera sacerdotisa de los Misterios báquicos en Roma, Paculla Annia, comenzó a admitir hombres en los rituales y a celebrar ceremonias nocturnas. Otras fuentes indican que los rituales se convirtieron en orgías y el misterioso culto se convirtió en una organización criminal cuyos miembros cubrían las fechorías de los demás y asesinaban a quienes rehusaban participar.

Cuando los rumores llegaron a las autoridades romanas, la respuesta fue rápida y drástica. El senado ordenó el arresto de todos los iniciados en los misterios báquicos. Algunos escaparon, pero más de seis mil fueron arrestados; más de la mitad de ellos fueron encontrados culpables de realizar actividades criminales y fueron asesinados, y los Misterios báquicos fueron prohibidos en todo el territorio romano.

La consecuencia más importante de esta prohibición fue, sin embargo, el precedente que creó. A partir de entonces, la ley romana consideró las ceremonias religiosas secretas potencialmente criminales y una amenaza política, y cualquier grupo que celebrara rituales privados estaba automáticamente bajo sospecha. Este precedente ayudó a conducir la persecusión de los cristianos en el temprano Imperio romano, pero también se aplicó a las tradiciones precursoras del ocultismo, sentando las bases para la quema de brujas quince siglo más tarde.


Véase también:
  • Fin de los Misterios Eulesinos (396)


Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

347 a. C

Su nombre real era Aristocles de Atenas, pero todos le llamaban Platón debido a sus anchos hombros. De joven, Platón (c. 428-347 a. C.) fue un famoso luchador, y con veinte años se dedicó a la filosofía y se convirtió en el principal discípulo de Sócrates. Cuando su maestro fue ejecutado por orden del gobierno ateniense en el 339 a. C. abandonó su ciudad natal por Mégara, donde estudió geometría con el famoso matemático Euclides. A partir de ahí viajó por todo el mundo mediterráneo al igual que había hecho Pitágoras estudiando la sabiduría allí donde pudo, viéndose envuelto en diversos aprietos. Finalmente regresó a Atenas donde fundó una escuela, la Academia, que siguió mucho tiempo después de su muerte.

La filosofía de Platón estaba enormemente influenciada por las enseñanzas de Pitágoras y Empédocles. Enseñó que más allá del mundo conocido por nuestros cinco sentidos -el mundo de la apariencia- descansa el mundo del Ser, y la tarea del verdadero filósofo es superar los datos erróneos que nos proveen los sentidos y conocer el mundo del Ser directamente gracias a nuestra mente.

En los diálogos de Platón no hay ninguna referencia al ocultismo y solo unas pocas pistas acerca de enseñanzas no escritas en unas pocas cartas que se le atribuyen. Nada de esto impidió a los ocultistas adoptar la filosofía platónica como una guía para su trabajo, y lo hicieron por todo el mundo griego antiguo.

Después de su muerte, más y más intelectuales les renegaron de las filosofías racionalistas que tan poco habían hecho para mantener sus sociedades estables y exploraron las tradiciones ocultas de Grecia y los países de alrededor. En ese proceso, se dieron forma a muchas de las bases del ocultismo posterior.


Véase también:

Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.