En este fresco del año 30 a.C. - parte de la colección del Museo Británico - Baco, el dios del vino, vierte vino a una pantera mientras Sileno toca la lira. El vino jugó un papel muy importante en la iniciación de los miembros en el cultode los Misterior báquicos.

186 a. C.

La intolerancia religiosa era poco común en los tiempos antiguos. La gente creía en muchos dioses y diosas y raramente se ofendían si sus vecinos rezaban a otros diferentes. Esta tolerancia, sin embargo, terminaba rápidamente si un movimiento religioso se veía envuelto en crímenes o participaban en política.

Esto es lo que le pasó al culto de los Misterios báquicos en el 186 a. C. en la antigua Roma. Llegó a Italia a finales del siglo III a. C. y se extendió por Roma poco después. Originalmente solo admitía mujeres, sus rituales eran a la luz del día y no hacían nada inapropiado. La tercera sacerdotisa de los Misterios báquicos en Roma, Paculla Annia, comenzó a admitir hombres en los rituales y a celebrar ceremonias nocturnas. Otras fuentes indican que los rituales se convirtieron en orgías y el misterioso culto se convirtió en una organización criminal cuyos miembros cubrían las fechorías de los demás y asesinaban a quienes rehusaban participar.

Cuando los rumores llegaron a las autoridades romanas, la respuesta fue rápida y drástica. El senado ordenó el arresto de todos los iniciados en los misterios báquicos. Algunos escaparon, pero más de seis mil fueron arrestados; más de la mitad de ellos fueron encontrados culpables de realizar actividades criminales y fueron asesinados, y los Misterios báquicos fueron prohibidos en todo el territorio romano.

La consecuencia más importante de esta prohibición fue, sin embargo, el precedente que creó. A partir de entonces, la ley romana consideró las ceremonias religiosas secretas potencialmente criminales y una amenaza política, y cualquier grupo que celebrara rituales privados estaba automáticamente bajo sospecha. Este precedente ayudó a conducir la persecusión de los cristianos en el temprano Imperio romano, pero también se aplicó a las tradiciones precursoras del ocultismo, sentando las bases para la quema de brujas quince siglo más tarde.


Véase también:

  • Fin de los Misterios Eulesinos (396)


Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

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