Estatua del filósofo errante, comúnmente asociado con Apolonio de Tiana de los siglos II o III, en el Museo Arqueológico Heraklion en Grecia

Siglo I

Poco se conoce con seguridad acerca del más famoso mago del mundo romano. La biografía de Apolonio de Tiana (c. 15 -c. 100 d. C.) la escribió el autor griego Filóstrato más de un siglo después de su muerte y, como los biógrafos de aquel otro realizador de milagros del siglo I Jesús de Nazaret, llenó el relato de fascinantes historias, pero no se preocupó de incluir muchos detalles históricos.

Nació en la ciudad de Tiana, situada en el actual sur de Turquía. En su adolescencia estuvo muy influenciado por las enseñanzas de Pitágoras y decidió convertirse en discípulo de la Hermandad Pitagórica. El hecho de que no existiera ya la hermandad no fue un obstáculo para él; Apolonio se impuso las mismas disciplinas y austeridades que le hubiera impuesto Pitágoras, incluido el voto de silencio durante cinco años.

Más tarde se embarcó en viajes a través del mundo romano buscando sabiduría, y si creemos a Filóstrato, incluso atravesó el Imperio Persa y llegó hasta la India para estudiar con sus sabios. Durante este tiempo, su reputación como hombre santo creció. Como Jesús de Nazaret, era sobre todo conocido por curar a los enfermos y expulsar a los demonios, y se dice que resucitó a una niña. Cuando un rival celoso le trajo problemas con el gobierno romano, fue a Roma a defenderse ante los tribunales imperiales, fue absuelto y desapareció súbitamente de la sala. Ese mismo día se le vio en otra ciudad a kilómetros de distancia. A diferencia de su equivalente parcial de Judea, Apolonio murió de viejo. Durante siglos, talismanes basados en sus diseños se utilizaron como protección frente a naufragios, plagas y bestias peligrosas, pero no se fundó ninguna religión en su nombre.


Véase también:


  Autor: John Michael Greer © El Ocultismo.

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